El inicio de Payo Obispo, hoy Chetumal, vino del mar y se acompañó en su río.

Madera, chicle, miel, productos del mar, trasportados sobre agua dieron vida y personalidad a esta ciudad. Sin embargo, la llegada de las carreteras y el crecimiento de las funciones gubernamentales en esta ciudad capital, difuminó el mar y esparció olvido sobre las potencialidades que nuestros ancestros vieron en nuestra condición porteña y fronteriza.

En honor a ese recuerdo, hoy Chetumal tiene un Café del Puerto como otras ciudades que viven frente al mar. Un lugar donde se reúnen hombres y mujeres para charlar y disfrutar de un buen café con pan casero del día, como lo hacían los primeros chetumaleños. Un emprendimiento chetumaleño creado para nuestra gente o para aquellos que desean conocer nuestra forma de vida y sabor porteño.

El menú retoma productos de nuestra cocina tradicional sin dejar de presentar aportaciones culinarias propias de nuestra condición peninsular y turística. Encontrará nuestros tradicionales panes como los queques, complementados con queso holandés y mantequilla azul, las conchas, los tutis, y las empanadas de chaya con queso; así como los internacionales croissants, chocolatines, crepas y huevos benedictinos. Todo esto complementado con el aroma de los granos recién molidos de los selectos cafés, mexicano y colombiano.

También servimos tradicional chocolate mexicano, jugos naturales, ricos licuados o deliciosas malteadas elaboradas cuidadosamente con malta. Nuestros productos son sanos, deliciosos y elaborados con recetas familiares.

Hoy, cuando nuestros pescadores todavía nos ofrecen por las mañanas frescos productos del mar y nuestro muelle tiene vida, igual que ayer buscamos que en este Café Del Puerto podamos recordar de dónde venimos y así llenemos de aire nuevo… las alas de nuestros sueños.